Bocafloja: “La sociedad colonial o el imaginario colonial genera esta especie de construcción que entiende el colonialismo como un proceso que ya tuvo su momento hace mucho años”.

Bocafloja.

Bocafloja.



Por Yeison García.

@Yeison.f.garcia.lopez

Buenas tardes Bocafloja, muchas gracias por aceptar esta entrevista y querer dialogar con nosotras sobre tus proyectos y visiones respecto a las negritudes. Para empezar, nos podrías decir ¿Quién es Bocafloja? 

Bocafloja es un artista interdisciplinario que comenzó su proyecto artístico a través de la música, concretamente del Rap. Siempre, muy ligado al Spoken Word., hace 20 años. Con el paso del tiempo, al ir afinando y entendiendo mi responsabilidad social y política con el arte, fui buscando otras salidas artísticas que no se limitaban únicamente a la música, ni a la poesía. El cuerpo de trabajo fundamental está directamente relacionado con el cuestionamiento al proceso colonial y al cuerpo históricamente oprimido, el cuerpo racializado como el sujeto de enunciación con respecto al carácter artístico y político a través del arte. A partir de mis obras siempre he estado muy pendiente de enganchar en esa discusión con términos de la tradición anti- colonial y epistemologías del sur global como extensión- territorio político. Recientemente me he enfocado en la tarea de hacer algunos proyectos documentales que tocan estas temáticas muy puntualmente. Mi primer proyecto se llama “Nana dijo”, salió en el año 2016 y está enfocado en el análisis de las políticas raciales en el contexto de Latinoamérica, concretamente respecto a la experiencia negra y a las construcciones hegemónicas de la latinidad, misma que de alguna manera, es profundamente anti- negra y anti- indígena. Recientemente he hecho un proyecto que se llama “Bravado magenta” , que es otro documental corto que juega también con la estética como una forma de discurso, es un ejercicio performativo que no es como es el documental tradicional con el enfoque periodístico si no que hay una especie de performance donde el cuerpo en sí mismo también posee una carga discursiva. El documental explora primordialmente las masculinidades racializadas, el patriarcado, las políticas del sexo y, por ende, el feminismo desde un ángulo no hegemónico, no occidental, no blanco.

Hace poco me regalaron el libro de Gloria Anzaldúa “Borderlands: la nueva mestiza”. Me interesa mucho entender cómo se puede dar el proceso de construcción identitaria en las mal llamadas “segundas- terceras generaciones” de jóvenes africanxs y afrodescendientes que han nacido o se han criado aquí en España. Creo que el concepto de mestizaje puede servir para explicar ampliamente mucha de las realidades que vivimos esas generaciones. ¿De qué manera la idea de mestizaje está presente en tu trabajo?

Gloria Anzaldúa es de Estados Unidos, por eso es más cercana a la construcción del chicanismo como una práctica cultural y también política. Para entender el mestizaje lo tenemos que separar en dos bloques. Uno relacionado con ese proceso que mencionas, el que surge como una especie de sinergia de experiencias identitarias, culturales e ideológicas que crecen en un nuevo espacio, en un territorio diferente donde se combinan todas estas experiencias. Y en otro bloque, quizás con un carácter más prepoderante podemos entender el mestizaje como un vehículo de asimilación que las hegemonías en Latinoamérica, las hegemonías blancas, han utilizado políticamente como un modelo de opresión ideológico, político, cultural, social y económico. Básicamente, a partir de la promoción y del empuje de esa idea de “lo mestizo”, se ha imposibilitado el antagonizarse racialmente. Es decir, en el contexto de México o muchas partes de Latinoamérica, se vende esta idea de que somos “un poquito de todo”, como que aquí la identidad racial es la mexicanidad como tal y esa identidad mestiza glorifica, primordialmente, los patrones culturales, ideológicos y fenotípicos blancos, entonces, imposibilita este espacio de cuestionamiento racial afirmativo en base a las experiencias indígenas y negras. Porque al ser mestizo, aparentemente, todos estamos en un espacio homogéneo, de igualdad, de diversidad, medio fantasioso que nunca ha existido. Esto es algo complejo porque tenemos que cogerlo con mucho cuidado porque tiene dos puntas. Ha sido una medida ideológica y una especie de mitología muy efectiva que asumimos al abrazar estos proyectos de nación, el ser mexicano, el ser mestizo, que al final significa adorar el proceso colonial. Es un poquito complicado este tema. 

Para mi siempre ha sido un término muy complejo porque creo que, en muchas ocasiones, se confunde el mestizaje que se dio a raíz del uso de la violación como arma de guerra colonial con el hecho de la unión entre una mujer “blanca” y un hombre “negro” o un hombre “blanco” y una mujer “indígena” e incluso entre una mujer “indígena” y un hombre “negro”. No niego que se reproduzcan relaciones coloniales entre un hombre/mujer “blanca” y una mujer/ hombre “no blanco” pero creo que no profundizar en la contextualización histórica nos puede llevar a meter todo en el mismo saco, no dando lugar a nuevos diálogos y espacios. 

Yo creo que es un término que es muy amplio pero desafortunadamente el significado que tiene más poder es el que ha trabajado históricamente en nuestra contra porque es un término que definitivamente fue creado y diseñado a favor de la hegemonía. El mestizaje ha sido, al menos en el contexto Latinoamérica, el vehículo ideológico, político, cultural de la asimilación nacional, ha sido como la forma de legitimar los procesos de colonialismo interno. Tras los procesos de independencia, las élites criollas- blancas latinoamericanas crearon este nuevo modelo de colonialismo interno donde ellos estaban como los administradores del conocimiento, de la cultura, de la razón en general. Entonces, el modelo mestizo es el que han empujado para darle viabilidad a ese proyecto de desarrollo social, económico y político. Personalmente, yo siempre tengo que hacer la distinción porque si hablamos de lo mestizo en términos muy amplios, vamos a caer en la trampa del término. 

Hace poco salía en las noticias que Trump estaba presionando a México, a partir de la subida de aranceles a productos mexicanos, para que impulse políticas que frenen la migración dirigida a Estados Unidos. Mucha gente piensa que López Obrador ha claudicado ante los intereses anti- inmigración de Trump ¿Cómo ves el escenario político tras la llegada al poder de López Obrador? Me llamó mucho la atención que en la toma de poder de López Obrador estuvieran comunidades indígenas y afro- mexicanas. 

Es una discusión muy amplia. A lo que te refieres concretamente es una especie de ceremonia protocolaria a la que le llaman “la entrega del bastón de mando”. Muchas comunidades indígenas hacen esta ceremonia que representa una forma de legitimación al poder y a la autoridad, en este caso, respecto al gobierno en turno.  Fue una ceremonia muy desafortunada porque evidentemente el grupo indígena que estaba allí no es representativo del grueso de la población indígena en México. Segundo, no había un cuestionamiento coherente con todo el proceso político que estaba representado Obrador con respecto a la política de los pueblos indígenas. Ahora bien, la negociación con Estados Unidos es frenar la migración centroamericana que pasa por México hacia Estados Unidos, fungir como un filtro o cordón sanitario a favor de los trazos e intereses geopolíticos de Trump, lo cual es muy complicado porque Estados Unidos está teniendo una medida injerencista de frenar la jugada en un territorio que teóricamente no le corresponde. El triunfo de Obrador no puede leerse o entenderse más que como una pequeña ventana que puede empezar a abrir posibilidades de negociación que antes no estaban dadas, considerando que los gobiernos anteriores eran prácticamente dictatoriales. Pero, en ningún sentido, podemos aspirar o pretender que Obrador, representa un modelo de izquierda, ni siquiera bajo un diseño tradicional. El partido de Obrador es un partido que más parece “de centro” y, que al día de hoy, ha tenido ciertas prácticas claramente derechistas. Pienso que definitivamente estamos subiendo una especie de escalera que todavía tiene muchos pisos por delante. 

La noticia de la carta de López Obrador al Rey exigiéndole disculpas por los crímenes en los que estuvo implicada la Monarquía española durante el colonialismo causó mucho revuelo aquí en España. Lo que más se escuchaba y leía es que por qué razón López Obrador sacaba algo que había sucedido hacía mucho tiempo, además de la continua negación del papel de España en el esclavización y genocidios de pueblos durante el colonialismo. Lo más interesante es que no se percibe ningún tipo de continuación de las lógicas coloniales en las relaciones que se sigue manteniendo con la migración latinoamericana que viene a la Metrópoli. Aquí seguimos siendo vistos como aquellos que vienen a alimentar el mercado laboral con mano de obra barata, a estar en los peores puestos, a, como dijo un dirigente del Partido Popular, a que las mujeres latinoamericanas se casen con un español. El colectivo SEDOAC, donde hay muchas mujeres latinoamericanas, plantean una crítica muy importante al feminismo “blanco”. Ellas señalan que, mientras unas buscan la liberación, otras se quedan en las casas de estas mujeres cuidando de sus infancias y mayores para que las primeras mujeres sean libres. Algo parecido a lo que señalaban ya las feministas “negras” a principios del S. XX al feminismo “blanco”, burgués, estadounidense. No sé si tú has tenido algún tipo de relación con la Metrópoli, si has podido leer sobre cómo se trata la memoria histórica referente al colonialismo aquí en España, ¿Qué nos podrías decir sobre esta amplia cuestión?

Es un punto interesante porque en términos concretos del ejemplo que diste sobre la carta, la famosa carta. Bueno, creo que destapa discusiones muy muy interesantes. Primero, es que, la sociedad colonial o el imaginario colonial genera esta especie de construcción que entiende el colonialismo como un proceso que ya tuvo su momento hace mucho años. Como si este proceso no tuviera implicaciones directas en las condiciones sociales, materiales y de existencia de las poblaciones racializadas hoy en día. De hecho, es curioso, que muchos grupos académicos involucrados en este tipo de discusiones, les encanta utilizar el término de estudios post- coloniales, como si el ejercicio colonial haya cesado en algún momento. Es curioso que, si la reacción en la comunidad española blanca, es de indignación y sorpresa por traer este tipo de conversaciones hoy en día, sea todavía más perverso y curioso saber que la gran parte de respuestas de la sociedad mexicana blanca, a todos los niveles, es también de cuestionar y casi de escandalizarse.  Se sigue asimilando a España como la madre patria, como un referente intelectual, moral y estético de progreso, de buen vivir. En términos concretos del efecto que pudo tener la carta, bueno, creo que si, simbólicamente es interesante, aunque tuvo la responsabilidad de ser mucho más transgresiva y no solamente pedir “una disculpa” porque un proceso histórico de ese tamaño no se resuelve con simples protocolos diplomáticos, sino que se resuelve mediante procesos de reparación que tienen todo que ver con recursos, con oportunidades, con plataformas de desarrollo, con genocidios, con epistemicidios, con muchísimas cosas. Volvemos al punto del rol que tiene que jugar López Obrador, es una política con muchos tonos ambiguos. 


Durante estos años hemos visto que han proliferado conceptos que buscan explicar la experiencia migrante y no blanca en España. El movimiento antirracista actual ha tenido la fuerza de socializar y resignificar un término como “racializados”. Sin embargo, hay muchas personas que señalan que, en algunas ocasiones, sólo estamos hablando para nosotras mismas y no llegamos a entablar una verdadera conversación con las comunidades a las que decimos “representar”. Por poner un ejemplo, un día estábamos conversando con una gran lideresa latinoamericana y uno de mis hermanos de lucha le dijo: “tenemos que seguir defendiendo los derechos de las personas migrantes y racializadas”., ella le contestó: “¿racializadas?” Creo, que, una autocrítica que tenemos que hacernos es que hablamos con demasiadas terminologías que no llegan a la clase obrera migrante y “no blanca” a la que se supone nos dirigimos ¿Cómo encontrar un espacio que concilie estas dos partes?


Esa es una clave, todo este tipo de producción intelectual y el trabajo político siempre corre el riesgo de convertirse en un ejercicio de autoconsumo. Con esto me refiero a que son los círculos intelectuales, los círculos académicos, los círculos “culturizados”, los que en ocasiones pueden acceder con mayor facilidad a este tipo de diálogo.  Evidentemente, la responsabilidad que tenemos es enfocar el trabajo político de modo que tenga un impacto relevante en la fábrica social que más lo necesita, donde se generan más estos conflictos, hay que saber ser estratégicos para ver cómo hacer ese acercamiento. 

La producción de conocimiento y liderazgo debe salir de esas propias comunidades, de modo que no se generen procesos desbalanceados que nos remonten a dinámicas coloniales pero en el contexto de la lucha y la transformación social.

En este sentido, el arte puede generar procesos políticos interesantes en el espectro de base, al tiempo que facilita acercamientos más horizontales y justos.

Último trabajo de Bocafloja “Bravado Magenta”.

Último trabajo de Bocafloja “Bravado Magenta”.

El papel del artista en los proyectos de transformación social siempre ha sido un tema que me ha llamado la atención. Creo que el artista debe tener un pie en un lado y en el otro. Sin embargo, me llama poderosamente la atención que muchos artistas hacen una canción, una performance, una pieza sobre el racismo y ya está, se terminó el compromiso con la lucha. Por seguir desarrollando esta última idea que estabas tocando ¿Cuál debería ser el papel de los y las artistas?

Es punto muy interesante, te pongo un ejemplo,  yo por ahí he escuchado una canción de gente de España, que toca el tema del racismo. Cuando analizas el ejercicio discursivo, la agenda política implícita, te das cuenta que su análisis no logra comprender el racismo mas allá de los márgenes de la discriminación, no provee un enfoque estructural o un cuestionamiento a lo sistémico que está conectado con la práctica colonial. Obviamente, la nueva agenda de política liberal se vale de apoyar ese tipo de disidencias permisibles para justificar su proceso democrático. Entonces, va a ver Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s) que van a hacer dos o tres campañas y van a utilizar a dos o tres personas para ser las imágenes representativas de la lucha antirracista. Pueden ser personas que si bien son racializadas, políticamente están siendo manipuladas y trabajando a favor de ese ejercicio. Entonces, creo que tiene que pluralizarse, creo que los procesos de transformación van a venir en combinación con los movimientos de bases, con iniciativas comunitarias, con procesos intelectuales que parten de la propia comunidad. El asunto es muchos más complejo que esa idea en la que una ONG se convierte en la entidad que define los modelos a seguir para resolver el problema del racismo. Es un fenómeno que pasa en muchos lados. 

Muchas veces veo a esta serie de artistas hacer gestos a las comunidades, sin embargo, no siento que haya una implicación más allá de ese gesto. Por ejemplo, la idea de los recursos, he visto/conocido a muy pocas personas del mundo de la cultura, con una posición relevante, acercarse a las organizaciones/ personas a decir ¿Quiero ofrecer esto para el funcionamiento de la organización? Nos cuesta hablar mucho de economía/sostenimiento en nuestros movimientos. 

Esa es una de las grandes disyuntivas a las que nos enfrentamos. Por un lado, queremos ser críticos y necesitamos ser críticos ante el aparato institucional pero no tenemos infraestructura económica para generar iniciativa. Somos críticos ante el aparato Estatal pero necesitamos recursos para fondear cualquier tipo de ejercicio. Se vuelve muy difícil porque no sabes hacia donde voltear. No quieres ir al mundo corporativo por lo que implica. No quieres ir al mundo del Estado porque hay un ejercicio de dependencia jodidisimo. No quieres al mundo nonprofit (ONG´s) porque tienen su agenda liberal implícita. Entonces, cuando hay individuos, personalidades aisladas, que tienen una plataforma grande, que tienen acceso a recursos, tienen un nivel de visibilidad bien cabrón, a veces es difícil establecer una relación con ellas porque no todas esas personas tienen el nivel de comprensión política para entender la importancia y la relevancia de redistribuir los recursos de una manera pro- activa, hacia un proceso útil.

Entonces, esa es la mayor disyuntiva. Por eso, para algunas iniciativas tenemos que voltear a la autonomía, a la autogestión y, a veces, no alcanza, a veces, la comunidad no lo apoya como debería. Al final del día es un conflicto sistémico porque la hegemonía sabe perfectamente, que, nosotros, este tipo de grupos que están tratando de cuestionar y hacer este tipo de labor, sabe que estamos como nadando en un vaso. Estos cabrones nos están viendo subir un poquito y lo vuelven a mover y nos vamos para abajo. Eso es jodido porque eso está medido. Es muy difícil y, en ese proceso, muchos se quedan a la mitad porque dicen ya, se acabó. Porque en ese proceso hay problemas de salud mental, problemas de salud física, conflictos de familias, etc. ¿Por qué? Porque uno da su vida en ese proceso de lucha y, a veces, parece que es una carrera de nunca terminar, es cansado. 


Justo en tu último proyecto tocas el tema de la salud mental ¿Cómo tratas esta temática? 

Bueno, yo, como muchas otras personas hemos enfrentado problemas de salud mental. He llegado a tomar ciertas medidas de resolución y es complicado especialmente viviendo en ciudades hiper- capitalistas y grandísimas como Madrid, Nueva York, Ciudad de México.. Te das cuenta que cuando algunos autores hablan de la muerte social de nuestros cuerpos, no es una metáfora, es algo bien real y cuesta trabajo asimilarlo porque, a veces, uno cae en la desesperanza, es bien duro darte cuenta que, entre más te politizas y más expandes tu nivel de comprensión de ciertas cosas, más te das cuenta de lo mierda del funcionamiento de ciertos procesos y es muy desalentador. Por eso también tenemos que hacer un trabajo político con nuestros cuerpos y mentes para generar un balance porque se pierde mucha gente en el camino. En mi música trato de manifestarlo como un ejercicio artístico y creativo que demuestra que la narrativa en primera persona puede tener una utilidad comunitaria. 

¿Cuales van a ser tus pasos en los siguientes años? 

Mi último disco de música salió en noviembre y el documental salió en febrero. Entonces estoy tratando de empujar el documental, empujar la música un poco. Tengo algunos proyectos de fotografía y estoy escribiendo un libro que tiene que salir en noviembre o diciembre, es una colección de historias cortas, de poesía y un par ensayos. Estoy inventando todo el rato, mi producción no para, siempre estoy tratando de combinar todo, depende de cómo se van dando las oportunidades. 

Antes de terminar me encantaría preguntarte sobre tus vivencias en Nueva York, me gustaría mucho saber ¿Cuál es la relación de los afro- estadounidenses con las diásporas negras que provenimos de otras partes del mundo? ¿Tiene más peso el hecho nacional, ser estadounidense, que el hecho de la identidad racial, ser negros?

Hay un universo de respuestas a esa preguntas. Obviamente, Nueva York como tal es una ciudad que comparada con otros espacios y enclaves en los Estados Unidos, tiene un poco de mayor flexibilidad a la hora de entender experiencias negras de otras partes del mundo por la forma en la que la ciudad está construida. Tenemos que interactuar en el tren todo el tiempo, la forma en la que los edificios están diseñados hace que la gente de la clase trabajadora racializada se esté cruzando e interactuando todo el tiempo. No es así en ciudades como Los Ángeles, ciudades como Chicago y casi todo el país, donde las carreteras y el diseño de la ciudad genera procesos de distanciamientos territoriales. Lo que hace que ciertas comunidades casi no tengan cruce con otras. En Nueva York no. 

Por otro lado, la comunidad puertorriqueña y la comunidad dominicana, con su alto porcentaje de población Negra, le han dado un carácter muy específico a la ciudad después de tantos años de presencia, aportaciones y arraigo, por lo cual el imaginario social es bastante más flexible respecto a la construcción de la experiencia Negra.. Ahora bien, Nueva York también tiene históricamente comunidades y barrios como Harlem, los cuales han sido  enclaves fundamentales de la cultura negra, no sólo en la parte estética- cultural sino también política, como ejemplo tenemos grandes pilares del panafricanismo que han tenido a Harlem como su base. El hecho de que exista esa herencia del pensamiento panafricano fortalece, un poco, la comprensión internacionalista de la experiencia negra. Ahora bien, ese esencialismo “americano” que mencionas también existe. Hay mucha gente que centraliza la experienca negra a los bordes de los EUA, es como un mal de la “americanidad estadounidense”, esa toxicidad, esa miopía, en la que se entiende al negro de los Estados Unidos como el dueño de la negritud, como el dueño de los parámetros válidos de lo que significa ser Negro. De ahí viene esta construcción capitalista muy pendeja del Black Excellence, que se remonta a las fantasías de respetabilidad y éxito al estilo Beyonce y Jay- Z, ese es el imaginario standard, el diseño ideal del “Negro exitoso del mundo”, sin duda una proyección muy limitada respecto a la comprensión de la experiencia negra más allá de los bordes de los Estados Unidos. Te vas a encontrar con eso mucho también desafortunadamente. 


Desde hace unos años muchas personas están defendiendo la necesidad de construir nuestros propios relatos, Lucía Mbomio es una de las personas que más caña le ha dado a esta idea. Porque constantemente cuando hablamos de la experiencia negra veo que nos vamos a cosas que han pasado en Estados Unidos, todavía tenemos una gran dependencia del relato afro-estadounidense a la hora de contar nuestras propias experiencias como comunidad negra de España. Por supuesto, que son muchas las referencias históricas, teóricas, culturales y políticas que nos sirven para poder abrir el campo de comprensión de nuestras propias experiencias, sin embargo, veo que, en muchas ocasiones, seguimos cayendo en la trampa. ¿Cómo ha sido tu relación con esta herencia?

Ha sido interesante porque, de entrada, comenzando por la forma en la que fenotípicamente se me lee en el contexto de Nueva York, usualmente como  puertorriqueño. Entonces, mi realidad ha sido tratar de entender mis bordes, entender mi cuerpo, sin dejar que ciertos condicionantes definan por completo mi comprensión y mi proceder hacia ciertas cosas. El hecho de que yo esté formando parte del tejido social de los EUA no me va a hacer abrazar ciertas prácticas culturales e ideológicas que no van con lo que yo creo porque entiendo la complejidad y la problemática que eso trae consigo. 

Las realidades locales son muy importantes para ponerlas en contexto. Entender la negritud o la experiencia negra como una sola es muy peligroso. No existe eso, no existe el dueño de esa verdad. Y, es curioso, porque muchos de esos referentes que son de los Estados Unidos parten de un sustento ideológico que, en su mayoría, nace en el Caribe y, que, a su vez, parten de otras experiencias diaspóricas, concretamente, África. O, del Black Europe, como tal, de los 60´s y 70´s. Entonces, creo que siempre tenemos la responsabilidad al ser seres multidimensionales de poner todo en contexto y entender que códigos y prácticas no aplican igual en España, que en Colombia, que en los Estados Unidos… Y uno cuando va caminando por esos espacios tiene que saber medir y saber cómo insertarse en esos espacios y mantener un posicionamiento político útil y transgresivo pero sabiendo que, aquí, las cosas no funcionan de la misma manera. 

¿Cuándo va a ser tu próxima visita a España? 

Curiosamente me invitan bastante a Europa, ya sea a las universidades e incluso a hacer música, en lugares como Alemania, Bélgica, Austria, Inglaterra… Pero a España no me invitan con mucha frecuencia, y la realidad es que incluso en este sentido nos remontamos a la conversación sobre colonialismo. Es un fenómeno interesante, a pesar de que mi música es mayoritariamente en español,  el consumo del hip- hop también está construido de una manera en la que ciertas narrativas, de ciertas partes del mundo, son vistas como secundarias, son vistas como de segunda categoría. Pocas veces me han invitado, estuve en Casa de América, más un par de otras oportunidades, pero pocas en verdad, en fin… Así es esto de las “colonialidades”. Vamos a intentar otras vías para llegar, a través de la comunidad, del cine- documental, de la poesía, siempre hay que tener muy buenos amigos.

Un mensaje para la comunidad africana y afrodescendiente de España.  

Un abrazo, mucho afecto y gracias por darme la oportunidad de expresar y compartir un poquito de mi historia que es la nuestra.

 




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