"La gente me mira, no saben si soy un hombre o una mujer porque su mirada es miope y binaria"
Un par de horas antes de ver The Water Melon Woman, la película de Cheryl Dunye en Barcelona nos conocimos. Compartimos historias de nuestros tránsitos, de nuestros lugares y de lo que implica ser un cuerpx disidente sexual, negrx en la diáspora. Con una presencia firme, imponente, Cari McCay (CM) me cautivó. Hoy la entrevisto para que nos narre un poco de sí, en el mes de Pride, y de nuestras constantes resistencias.
by iki yos piña narváez (IY)
IY: ¿Quién es Cari McCay?
CM: Es una mujer de origen guineano y afroamericano, que fue adoptada por una familia catalana, lesbiana, negra, nacida en Madrid , a los 2 años mi familia biológica se trasladó a vivir a Barcelona donde siempre he residido. Soy trabajadora social y mediadora familiar.
La adopción fué y ha sido un elemento clave de mi identidad, imprescindible para construirme, para nombrarme, para quererme, necesité gestionar esa parte de mi historia que desdibujó mi yo como persona y borró mi historia.
IY:¿Que significa para tí ser persona negrx, disidente sexual-queer en el Estado Español?
CM: Significa que nunca puedes bajar la guardia, que en todos los ámbitos de mi vida mi negritud y mi sexualidad modelan las interacciones, tanto en el ámbito profesional como en el privado.
Significa que como mujer negra bollera nacida en España no entro dentro de lo que se considera normativo, por lo que la reivindicación de mi existencia es constante.
Significa lucha, ya que se nos relega a la periferia, porqué la inclusión única y exclusivamente favorece aquellos cuerpos y aquellas formas de sexualiddes disidente que más se asimilan a las estructuras de poder dominante. Significa que he de soportar a menudo esa agresividad en la mirada del otro por mi aspecto. Sucede muchas veces, por ejemplo en el metro, que la gente me mira, no saben si soy un hombre o una mujer (porque su mirada es miope y binaria), y para intentar resolver su duda me miran el pecho, para salir de duda, sin pudor ninguno, con una absoluta falta de respeto...
IK:: ¿Cómo reivindicas tu sexualidad en tus espacios cotidianos? ¿sientes que es importante hacerlo?
CM: Mi presencia en según que entornos ya es en sí misma un acto de resistencia y reivindicación.
Siento que en mis espacios cotidianos he de reivindicar mi negritud antes que mi sexualidad, pero si pienso que es importante. Los armarios están para la ropa
Es muy importante hacerlo, ya que para que se nos nombre, para ocupar espacios, tenemos que ser visibles. También pienso que es importante que lxs jóvenes tengan referentes, que sepan que no están solxs.
IK : ¿Que ha sido lo más difícil y los más interesante, curioso, particular o agradable de tu relación con hermanxs en la comunidad?
CM: Viví en Londres muchos años, allí tuve mis primeras interacciones con personas no blancas TLGBQ+ para mi ese fue un momento en el que sentí que podía ser plenamente yo, que no necesitaba explicarme ... Actualmente en Barcelona, siento que debemos hacer un esfuerzo por conocernos, por encontrarnos, crear lugares de encuentro virtuales y físicos, y poder trabajar juntos temas que afectan más concretamente a las personas no blancas TLGBQ+, para poder articular un discurso.
En los últimos años, el movimiento antirracista está. por fin, liderado por personas no blancas, cosa que no sucede en el movimiento TLGBQ+, que continúa siendo única y exclusivamente blanco. El homonacionalismo controla a quién se le da voz y a quién se invisibiliza y nosotrxs no estamos en ninguno de los discursos, por lo que creo que estaría bien que lxs personas no blancas antirracistas, TLGBQ+, migrantes, en definitiva, todos trabajáramos conjuntamente, para , no sólo articular ese discurso, si no también para buscar los puntos en común y señalar y dar respuesta a las tensiones que puedan surgir .
IY: ¿Que haces para autocuidarte, defenderte ante ataques cotidianos o cuanto se tientes frágil?
CM: Cada año, en un momento determinado, desaparezco de las redes sociales durante un tiempo, necesito estar conmigo misma, mis amigos, mi familia, rodearme única y exclusivamente de lo que que me es cotidiano y que sé que no encontraré violencia, para poder recargar las pilas y volver con energía.A menudo me cuestiono si vale la pena volver al activismo, pero sales a la calle y ves que todavía queda mucho por hacer, que aparentemente parece que se han conseguido cosas pero no es así, existe una falsa sensación de que todo está conseguido.. El objetivo de muchxs de nosotrxs no era casarnos. El autocuidado es muy importante, forma parte de ser no blanco, para poder soportar la violencia que vivimos dia a dia.
IY: ¿Crees que necesitamos estar presentes como negrxs, disidentes de género:trans, bolleras, en todos los espacios?¿ o es un precio muy alto el que pagamos?
CM: No és que crea que debamos estar en todos los espacios, es que somos muy diversos y ocupamos espacios muy diferentes, por lo que ya estamos (o deberíamos estar) en todos esos espacios. Nuestra presencia y nuestras reivindicaciones interpelan al movimiento de manera directa, ya que nuestras experiencias de resistencia, visibilizan entre otras cosas, la instrumentalización y el vaciado del discurso dentro del colectivo TLGBTQ +, tanto desde lo colectivo como lo individual.
IY: ¿Que nos queda por conseguir a los 50 años de Stonewall?
CM: TODO. Desde mi punto de vista falta mucho todavía por conseguir, muchos espacios que descolonizar. Se blanqueó la historia del movimiento, borrando a los sujetos no blancos. El colectivo TLGBTQ + ha asimilado el sistema heteropatriarcal racista, clasista capitalista y colonial, invisibilizando y descartando a los sujetos no blancos. Stonewall fue una revolución, debemos reclamar un Pride que siga siendo revolución. Que lo ponga todo patas arriba y que desmonte el sistema del capitalismo rosa.