La silenciada historia de las niñas domésticas
Les Petite Bonnes de Mauritania. (Wikipedia)
Muchos padres empobrecidos envían a sus hijas, menores de edad, a familias de las ciudades con el pretexto de que sean educadas. Sin embargo, no conocen lo que les espera con las otras familias convertidas en sus patrones. Estas niñas sufren abusos y maltratos e incluso han existido casos de denuncias falsas y violaciones.
Su minoría de edad junto con su bajo nivel educativo, su precariedad económica y su condición de género las hace vulnerables. Asimismo, muchas se inician en esta ocupación de forma muy temprana y eso las expone, aún más, a las experiencias de la trata. Este problema de situaciones de abuso y explotación existe de forma histórica desde los tiempos del Colonialismo en Latinoamérica. Se ha llegado a “normalizar” la práctica que conlleva a la migración de niñas y adolescentes que trabajan para terceros en el sector doméstico, muchas veces de manera invisible y con condiciones de explotación. Algunas de estas mujeres llegan a su etapa adulta y continúan en esta situación.
Según la Fundación Tierra de Hombres (2013), en Mauritania existen más de 2.500 menores víctimas de la explotación laboral, maltrato e incluso violación. Por otra parte, según la AGTR (2015), existen 110.000 casos en Perú. De la misma forma, el INEI (2013) ha calculado que el 51% de las empleadas domésticas de Perú son migrantes.
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Se debe añadir que se han encontrado estos casos en Marruecos. Estas niñas trabajan para las familias por las que son explotadas. Es un trabajo diario sin descanso y que termina hasta que los patrones o los hijos de estos se quedan dormidos. Muchos de los padres no conocen la situación que viven sus hijas debido a las manipulaciones de los patrones o que directamente no les dejan comunicarse con sus hijas. Los patrones pagan directamente a las familias dejando completamente sometidas a estas menores.
En los últimos años, se han registrado cinco muertes de estas niñas. Uno de los casos es el de Fátima que murió con 14 años, en marzo de 2013, en el Hospital Hassan II de Agadir. Tenía quemaduras de tercer grado y hematomas por todo el cuerpo, fruto de los golpes que le proporcionaba su patrón, que fue condenado a 10 años de prisión. Otro caso es el de Nassima que tenía 19 años cuando se suicidó saltando desde la terraza para poner fin a su vida de maltrato físico y psicológico. Sin embargo, muchas huyen prefiriendo vivir en la calle y otras huyen embarazadas quedando apartadas de la sociedad. No obstante, el gobierno marroquí ha llevado a cabo iniciativas que han producido un descenso en esta mala praxis.
En 1999 el número de niñas que realizaban esta actividad ascendía a 517.000, una cifra exagerada si se compara con los 92.000 de 2012 o los 80.000 de 2015.
Por otro lado, debemos añadir que estas prácticas se extienden a países como Nepal, Haití o Singapur. Además, se ha hablado de casos en España. Estos casos, registrados a mediados del siglo XX, incluyen el envío de niñas analfabetas por sus padres para servir a otras familias. Una vez enviadas, estas niñas eran remuneradas con comida o a cambio de una peseta al día.
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MARÍA MANGUE RODRÍGUEZ @mary_creole